01
Mar
2017
0:00 AM

Hospedaje en Hacienda Santa Bárbara

Tlaxcala tiene fama por su exquisita comida regional. Definitivamente es toda una experiencia degustar platillos que, además, siguen un proceso de elaboración y cultivo completamente orgánico; huevo criollo, frijoles, miel, pan y mermelada hechos en la hacienda; quintoniles, quelites y hongos de temporada. Todo esto, servido en el espacioso comedor, que tiene piso labrado de piedra y un horno de pan. Los huéspedes también pueden cenar o desayunar en la cocina, la cual es el alma de la hacienda ya que en ella conviven y hasta pueden cocinar con la cocinera e intercambiar recetas y tips de cocina. Una de sus características más impresionantes es sin duda la capilla, también del siglo XVII. Tales construcciones eran emblemáticas de las haciendas del periodo, en las que todos los habitantes y jornaleros cumplían sus servicios religiosos sin tener que desplazarse hasta la ciudad de Huamantla. Actualmente el casco se ha adecuado para poder hacerse una idea de cómo era en aquellos años el fervor de los habitantes, dueños y peones del sitio. La hacienda cuenta con rincones pletóricos de historia, de significado. Puedes recorrer pasillos, cuartos, admirar el tipo de construcción muy propio del México de la época y sentir que regresas a un pasado donde los sentidos no estaban sujetos al estrés de nuestra actualidad. Durante tu estancia puedes hacer paseos por los alrededores, ya que la hacienda está en medio de campos de cultivo y cuencas naturales labradas durante siglos por el agua en temporada de lluvias. En las inmediaciones se encuentra el pozo antiguo de la hacienda, contemplar los paredones de otra hacienda mucho más antigua que se encuentra abandonada, campos de cultivo, tinacal de pulque, pastores y puedes visitar algún vecino y comprar de primera los productos regionales.



You may also like